martes, 10 de abril de 2012

Increible Semana

Resulta obvio comentar, que siempre lo que con mas ganas esperamos, mas rapido se nos pasa. Y esto es algo que sucede año tras año en la Semana Santa.
Y mas aun, cuanto mas intensamente vives cada momento, en cada esquina, en cada casa de hermandad o cada chicotá inmensa o revirá interminable, en cada llamada al cielo con levantá impresionante.

Hemos vivido incertidumbre en el tiempo durante toda la semana. Pero finalmente hemos “escapado” todas las estaciones de penitencia. Ya solo por eso, esta semana ha sido increíble.

Hemos oido impresionantes saetas en los balcones, andar de costaleros valientes y serios. En silencio y con marchas, de palio y de misterio, de capilla.  Llamadas de capataces al Cielo de verdad, a los que no estan, a los que estan  y por los que vendrán.

Hemos visto lagrimas de paz, de alegria, de nostalgia y de soledad, de esperanza y amor. Aplausos de vida, de nervios, de entrega. Miradas de gratitud, miradas de niño, miradas de recogimiento.

Hemos sido solidarios y amigos, compañeros y “hermanos”, padres e hijos, madres y nietas, cofrades y cristianos, rezando en la calle, amando en cada paso, pregonando en cada esquina en cada palabra.

Nuestra Semana Santa crece, aunque algunos les cueste apreciarlo. Por supuesto que siempre se le puede pedir mas, y todo llegará. Pero ojo, una cosa es pedir y otra, querer imponer lo que se dice.